Ante la posibilidad de una educación para todos en Estados Unidos
January 28th, 2008
Estudiar no debe ser una posibilidad, sino más bien un derecho al que toda persona debería acceder sin necesidad de alcanzar ciertos requisitos. La capacidad económica de una persona no debería afectar el acceso a una educación de un mismo nivel para todos.
Determinar nuestras posibilidades frente a un aspecto determinado de la vida, siempre se ve relacionado con la capacidad económica, siempre es primordial contar con recursos si lo que se busca es acceder a estudios superiores de mayor nivel. La relación entre educación y posibilidades es directamente proporcional a cuanto dinero podemos invertir, y cuando más pobre se es, menos posibilidades se tiene. Hace unos días veía en un programa de televisión, como es que en algunos pueblos pequeños de la región andina en Sudamérica, el acceso a la educación es casi una fantasía. Las posibilidades de los niños, tanto como de los adultos de instruirse y aprender tradicionalmente en una escuela, son casi nulos. Según el programa, muchos de los niños que viven en zonas con un nivel de pobreza bastante alto, no tiene acceso a una educación adecuada, y lo que es peor, no tiene interés en educarse. No surge como una intención latente en ellos la necesidad de educarse, de ir a la escuela y aprender a leer y a escribir, la mayoría lo hace por una cuestión de necesidad, aprender a leer y escribir aumenta sus posibilidades en el negocio, les abre puertas para pactar en el comercio o en cualquier intento de hacer dinero, de sobrevivir y sacar adelante a su familia.
Según explicaba el programa de televisión, la razón del desinterés por la educación era que los objetivos planteados por las personas de este nivel económico eran a corto plazo, la necesidad de conseguir dinero para poder comer diariamente impedía dedicarle la mañana a los estudios, pues los estudios no son generadores de bienestar inmediato. Los niños a una determinada edad, tenían que elegir entre estudiar o trabajar, pocas veces podían cumplir con las dos tareas, pues se volvían ineficientes en una de ellas, casi siempre por cansancio y por una deteriorada dieta alimenticia. Pocos se decidían a seguir con los estudios y los que lo hacían, terminaban por dejarlos y ponerse a trabajar, ya sea por decisión propia o por una cuestión de obligación ante la difícil situación familiar. Convertirse en el sostén de la familia a corta edad implica responsabilidades muy grandes para un niño que debe muchas veces, olvidarse de ir a la escuela, de jugar y comer. Deben hacerse cargo de toda la familia.
Por eso, si se desea realmente un cambio en el tema educativo, se debe empezar primero por cubrir necesidades anteriores a la educación, solo así se hará posible que el niño puede centrarse en los estudios, un niño bien alimentado y con la única preocupación que la escuela. Lamentablemente las realidades son distintas en cada lugar, las necesidades también. Es necesario un adecuado plan estratégico educativo que permita el desarrollo concentrado de una educación elemental capaz de llegar a los sectores menos favorecidos, solo así se puede pensar en una verdadera mejora social, educando.