Los retos del intercambio en Estados Unidos
February 1st, 2008
Una de las opciones más accesibles para estudiar en Estados Unidos consiste en la modalidad de intercambio, es decir, en hacer efectivo el traslado universitario de un estudiante con otro, proveniente del país de donde se desea estudiar. Siendo parte de un traslado la convivencia con la familia del estudiante intercambiado se hace obligatoria, disminuyendo por consiguiente los gastos por alimentación y vivienda.
La experiencia no debe ser muy buena, entendiendo que se cambia completamente de contexto en un solo instante, un día estamos viviendo en nuestra casa, con nuestra familia, nuestros amigos y nuestros lugares y al otro; estamos viviendo una vida que aparentemente no es la nuestra, durmiendo en una casa ajena, con personas que se limitan a cumplir el rol de tutores y con gente y lugares que desconocemos. Para difícil y complicado si lo vemos de ese modo, y seguramente lo veremos así los primeros días y quizás los primeros meses, porque aunque no lo queramos, el choque emocional es bastante fuerte, muchos no logran acostumbrarse y al poco tiempo ya desisten en su proyecto y solo buscan regresarse. Los que si logran superar la incomodidad de las primeras semanas y logran adaptarse a los cambios, esos logran llegar muy lejos.
Uno de los retos para estudiar en Estados Unidos se desempolva en el idioma, muchas veces resulta un tropiezo cuando se quiere aprender cosas ya de por sí complicadas, y que para agregarle un poco más de complicación, se tiene que aprender en un idioma que no es el nuestro. Los libros y toda fuente de información necesaria se encuentra en inglés, así que solo los primeros meses el idioma puede presentarse como un tropiezo, luego con la constante práctica y la interacción diaria con estudiantes con los que se tenga que hablar el inglés, el idioma dejará de ser complicado.
Quizás, otro factor que se presente como un problema sea el de estar solo, sin familiares ni amigos comunes a una vida en casa, el desconocer y sentir ese vacío y esa soledad que solo se cura con el abrazo de una madre o el palmoteo y burla de uno de esos amigos con los que nos pasamos casi la mitad de la vida, esa situación es normal y quizás muchas noches se pase el sueño pensado y recordando a nuestros seres queridos, el resto del día lo pasaremos pensando en la buena educación que recibiremos y las grandiosas oportunidades profesionales y por lo tanto personales que se nos abrirán estudiando en Estados Unidos. El problema económico puede solucionarse rápido, en Estados Unidos muchos jóvenes trabajan a medio tiempo, se dedican a estudiar y a trabajar los fines de semana, eso aligera los gastos e inclusive les permite contribuir con la compra de libros y material académico necesario. Una solvencia de valores y buena formación, comprobada mediante exámenes riguroso con anterioridad, permitirá a quien realice el intercambio, poder encaminarse hacia el aprovechamiento de todos los beneficios que la educación norteamericana ofrece, dejando de lado o habilitándolo quizás como una opción para los días libres, todas las sugerente fiestas y diversiones que el país del tío Sam también ofrece. La intención de realizar un intercambio radica en poder aprovechar al máximo los beneficios que no se encuentran en el país de origen y sí en el país al que se llega, difícilmente ese reto no vendrá acompañado de sacrificio y mucho esfuerzo, dos actitudes que potenciaran mucho el recorrido hacia el cumplimiento de los objetivos, el de ser un profesional de nivel internacional.